Subió a la torre un 18 de setiembre, un año después de dejar todo
y quiso que la brisa parisina pintara cuadros en su falda
¿Para qué volver al oscuro cuidar de las cenizas?
Si podía estar en los Jardines de Luxemburgo
o en 45, en el balcón del rey Louis donde se siembran los fonemas
o subida a la ambulancia-nimbus de Donato
mirando Le Jardin des Tuileries.
Y emergió de la punta del hierro con los brazos al cielo
invertida torre-luz Nenucha à Paris.
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